ALIMENTO DE VIDA. SEMANA 19 DEL TIEMPO ORDINARIO 2016

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“Mi vida comienza cada mañana de nuevo y termina cada noche; más allá no tengo planes ni propósitos”Edith Stein.

 

 

 


“No temas, pequeño rebaño; porque su Padre ha tenido a bien darles el reino”. Jesús nos conoce y nos ama, nos habla con entrañable ternura. Somos un pequeño rebaño, que camina siguiendo a Jesús. Los ruidos del mal y de la mentira son muy grandes. Se puede apoderar de nosotros el miedo. Jesús nos invita a una confianza audaz en la bondad del Padre que nos ha dado el reino. El reino es la presencia amorosa del Padre en nuestro corazón; su don es total. De ahí nace la confianza.


unnamedSostenidos por el Amor… “Yo me sé sostenida y este sostén me da calma y seguridad. Ciertamente no es la confianza segura de sí mismo del hombre que, con su propia fuerza, se mantiene de pie sobre el suelo firme, sino la seguridad suave y alegre del niño que reposa sobre un brazo fuerte, es decir, una seguridad que, vista objetivamente, no es menos razonable… Edith Stein
“Donde está tu tesoro, allí estará también tu corazón”….

unnamed (1)ORAR CON EL EVANGELIO DEL DOMINGO

Evangelio Lucas 12, 32-48. “En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien datos el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.

Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»

Pedro le preguntó: «Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?» El Señor le respondió: « ¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: Mi amo tarda en llegar;, y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá.»


“Déjate amar” (Beata Isabel de la Trinidad).

“No temas, pequeño rebaño; porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino”. Jesús nos conoce y nos ama, nos habla con entrañable ternura. Somos un pequeño rebaño, que camina siguiendo a Jesús. Los ruidos del mal y de la mentira son muy grandes. Se puede apoderar de nosotros el miedo. Jesús nos invita a una confianza audaz en la bondad del Padre que nos ha dado el reino. El reino es la presencia amorosa del Padre en nuestro corazón; su don es total. De ahí nace la confianza. Es hora de cambiar los temores por la alegría confiada. ¡Oh, Verbo eterno, Palabra de mi Dios!, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero hacerme dócil a tus enseñanzas, para  prenderlo todo de Ti (Isabel de la Trinidad).

“Donde está su tesoro, allí estará también su corazón”. ¿Cuál es el tesoro de nuestra vida? Jesús nos invita a prestar atención a ese tesoro y a poner en él el corazón. Nuestra vida se unifica cuando permanecemos en el amor que Dios nos tiene. ¡Oh, Dios mío, Trinidad a quien adoro! Ayúdame a olvidarme enteramente de mí para establecerme en Ti, inmóvil y tranquila, como si mi alma estuviera ya en la eternidad. Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Ti, ¡oh mi Inmutable!, sino que cada minuto me sumerja más en la hondura de tu Misterio

(Isabel de la Trinidad) ‘Tengan ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela’. Quedarnos instalados, atrapados por las cosas, incapaces de ir más allá del disfrute del momento, atrofia nuestras mejores capacidades, nos impide tomar conciencia del don total que el Padre nos está dando. Vivir alerta, con la lámpara de la fe alumbrando el camino hacia la Vida, es la clave para enterarnos del amor del Padre y responderle con la adoración y la alabanza. ¡Oh, mis Tres, mi Todo, mi Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad donde me pierdo!, yo me entrego a Ti como una presa. Sumergíos en mí para que yo me sumerja en Vos, mientras espero ir a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas (Isabel de la Trinidad).

“Les aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y les irá sirviendo”. Así es Jesús. Así de amoroso y tierno es el Señor. Hasta ahí llegan su humildad y su dulzura. Nadie hace lo que Él. Nos lo ha dado todo. Está en medio de nosotros como el que sirve. Siempre está dándose, como una fuente que constantemente mana y corre. Su presencia en nosotros nos empuja a vivir el momento presente con una gran intensidad, a ser una alabanza de la gloria del Señor. ¿Cómo no lo amaremos con todo el corazón? Saber que es Él quien sirve nos urge a servir; ya no valen solo las palabras, son necesarios los hechos. Quizás sea el momento de callar y obrar. ¡Oh, Fuego abrasador


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ORAR CON EL EVANGELIO DE CADA DIA

 

 

 

Lunes, 8 de agosto.

“Ellos se pusieron tristes”

(Mt 17,23). Jesús habla claramente a los suyos. No les esconde la muerte porque no les esconde la vida. Saca a la luz el misterio hondo de todo ser humano. ¿Qué experiencias dejan en tu corazón un poso de tristeza? Míralas todas con la mirada de Jesús resucitado. Entra, Señor, en mi corazón por sus heridas, y hazlo florecer.


Martes, 9 de agosto.

SANTA TERESA BENEDICTA DE LA CRUZ (Edith Stein) ”El que se haga pequeño como este niño”

(Mt 18, 4) Jesús coloca a un niño en medio. Es su signo frente a toda ambición humana. El pequeño mira a su alrededor con los ojos de la esperanza. Es indefenso ante los grandes males del mundo: la guerra, la xenofobia, el antisemitismo. No entiende de estrategias ni cálculos, pero sabe vivir intensamente el amor. Señor en ti confío. Te alabo y te bendigo por tu gran bondad. "Mi vida comienza cada mañana de nuevo y termina cada noche; más allá no tengo planes ni propósitos" (Edith Stein).


Miércoles, 10 de agosto.

SAN LORENZO, mártir. “El que quiera servirme, que me siga”

(Jn 12, 26). El que sigue a Jesús nunca está solo. El que le hace sitio en su corazón ve cómo se le ensancha la alegría. Tiene sentido tu búsqueda de Jesús, tiene sentido tu vida entregada al servicio del Evangelio, tienen sentidos las semillas sembradas cada día en el surco en los más pobres de la humanidad. Cuando das tu propia vida, como la dio Jesús, la llenas de sentido y la embelleces.


Jueves, 11 de agosto.

¿Cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano?

(Mt 18,21). La misericordia es señal de que pertenecemos al grupo de Jesús. Quien perdona tiene capacidad para experimentar el amor de Dios. Mira a tu alrededor. Perdona a quien te ha ofendido. De esta forma te liberas y liberas a los demás. A nadie debas más que amor. Cúrame, Señor, con tu mirada. Solo así podre perdonar con mi mirada.


Viernes, 12 de agosto.

“Y serán los dos una sola carne”

(Mt 19,5). Jesús te recuerda el proyecto creador de Dios: creó al hombre y a la mujer, con igual dignidad. Jesús propone una relación nueva: no se trata de competir sino de colaborar, de caminar juntos. Frente al individualismo sin reglas, la comunión del hombre y la mujer es parábola para el mundo. Frente a la cultura del dinero, el éxito, el poder… en la pareja se dan las relaciones gratuitas. En el matrimonio se puede escuchar el lenguaje de Dios, que es el lenguaje del amor. “El amor necesita tiempo disponible y gratuito, que coloque otras cosas en un segundo lugar. Hace falta tiempo para dialogar, para abrazarse sin prisa, para compartir proyectos, para escucharse, para mirarse, para valorarse, para fortalecer la relación” (Papa Francisco)


Sábado, 13 de agosto.

“No impidáis a los niños acercarse a mí”

(Mt 19,14). ¿Con qué tono diría Jesús estas palabras? ¿Con pena? ¿Con lástima? ¿Cómo reproche? Jesús es de todos, pero primero de los más pequeños. El Reino es para todos, pero primero para los más pequeños que siempre están sirviendo. Presta atención a la gente que rodea. Escucha las voces de los que casi no tienen voz. Haz sitio a los que casi nunca tienen sitio. Da valor a los que casi nunca lo tienen. Perdóname, Señor, por las veces que no dejo sitio a los pequeños. Enséñame a mirar el mundo desde los pequeños.

Espíritu de Amor!, «desciende sobre mí» para que en mi alma se realice como una encarnación del Verbo. Que yo sea para Él una humanidad suplementaria en la que renueve todo su Misterio (Isabel de la Trinidad).


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